Tratamiento para la intolerancia a la lactosa

Afortunadamente, la intolerancia a la lactosa es relativamente fácil de tratar. No existe ningún tratamiento para mejorar la capacidad del cuerpo para producir lactasa, pero los síntomas pueden controlarse con ajustes en la dieta.

Los niños pequeños con deficiencia de lactasa no deben comer ningún alimento que contenga lactosa. Los niños mayores y los adultos no necesitan evitar completamente la lactosa, pero cada individuo difiere en cuanto a la cantidad de esta que pueda manejar. Por ejemplo una persona puede tener síntomas después de tomar un vaso pequeño de leche , mientras que otra puede tomar un vaso, aunque no dos. Otras pueden digerir helados y quesos añejos, como el cheddar y el suizo, pero no otros lácteos. El control dietético depende de que cada persona aprenda mediante ensayo y error cuanta lactosa puede tolerar.

Para quienes reaccionan a una cantidad muy pequeña de lactosa o tiene problemas a limitar su ingestión de alimentos que la contiene pregunte a su médico la posibilidad de utilizar enzimas de lactasa de venta sin prescripción médica. Una forma es un líquido para usarse con la leche.

La aplicación de lactasa a la leche tras su calentamiento puede reducir la presencia de lactosa en un 90%. Otra parte del tratamiento es la sustitución de los déficits por falta de ingesta de leche y entre ellas la falta de calcio.

Las necesidades de calcio son:

  • Antes de los 4 meses: 400 mg/día
  • Entre los 5-12 meses: 600 mg/día
  • De 1 a 10 años: 800 mg/día
  • De los 11 a 24 años: 1200 mg/día

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