Dieta para intolerancia a la lactosa

Realización de la dieta: Para el lactante con intolerancia a la lactosa primaria o secundaria se hallan comercializados diversos tipos de fórmulas de sustitución de la leche sin lactosa. Ya que la cantidad de lactosa tolerada por cada paciente es variable, las recomendaciones dietéticas deben ajustarse a las necesidades y tolerancia del individuo. Puede iniciarse el tratamiento con una dieta estricta sin lactosa, aconsejando y desaconsejando al paciente la utilización de ciertos alimentos (ver tabla anterior de alimentos). Si la respuesta clínica del paciente es buena, puede aumentarse gradualmente la cantidad de lactosa hasta que los síntomas reaparezcan. Como se ha mencionado previamente, la mayoría de los pacientes con malabsorción de lactosa toleran la ingesta de cantidades de lactosa hasta 7g por ración, sin que aparezcan síntomas y, probablemente, hasta 12-15g con síntomas negligibles. Así mismo, dividir los alimentos que contienen lactosa en pequeñas raciones durante el día puede maximizar la cantidad de lactosa tolerada y asegurar una ingesta adecuada de calcio. Por ello, los sujetos con malabsorción de lactosa deberán ser capaces de tolerar alimentos que contengan pequeñas cantidades de lactosa, como quesos secos (que generalmente contienen menos de 2g de lactosa por ración) y pequeñas cantidades de leche (120 ml=7g de lactosa). Estos resultados son importantes, ya que, debido a que la leche es una fuente dietética importante de calcio, fósforo y vitamina D, la prevalencia de osteoporosis es considerablemente alta en estos pacientes.

El proceso natural de envejecimiento del queso minimiza su contenido en lactosa se elimina al separar el suero. En el proceso de maduración final, la pequeña cantidad de lactosa que todavía contiene se transforma en un producto fácilmente digerible. Por ello, la mayoría de los quesos fermentados son bien tolerados por sujetos con hipolactasia. Los quesos no fermentados y no sometidos al proceso de envejecimiento, y aquellos quesos procesados a los que se le han añadido sólidos lácteos, contienen más cantidad de lactosa y son peor tolerados.

En los individuos intolerantes a la lactosa que requieren una dieta estricta sin ella es necesario asegurar un aporte adecuado de calcio. Para ello, debe recomendarse la ingesta de otros alimentos ricos en este elemento que no contienen lactosa o suplementos de calcio oral. Por otro lado, la tolerancia a la leche de estos individuos puede aumentar considerablemente, utilizando preparados enzimáticos en forma de betagalactosidasa (lactasa) exógena que hidrolizan la lactosa de la leche. Estos preparados se hallan ampliamente difundidos en EEUU., pero no están por el momento comercializados en nuestro país. El yogurt, cuyo contenido en lactosa es similar al de la leche, es en general bien tolerado. Las bacterias vivas presentes en el yogurt sintetizan betagalactosidasa, que parece fermentar la lactosa en la luz intestinal. Algunos autores han sugerido que la mejor tolerancia del yogurt se debe a su mayor viscosidad y no a su contenido en betagalactosidasa, que no modificará la absorción de lactosa. Son necesarios más estudios para aclarar estas discrepancias. Por otro lado, la ingesta de yogures con bifidobacterias puede facilitar la fermentación de lactosa mal absorbida al modificar la microflora colónica y aumentar la producción de ácidos grasos de cadena corta. Estos productos son absorbidos rápidamente por el epitelio colónico y pueden ser utilizados como sustratos energéticos por el organismo.

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